Si te preguntas qué hace exactamente un procurador, la respuesta corta es: representa a una parte ante los tribunales y se ocupa de toda la tramitación procesal de su asunto. Pero detrás de esa definición hay un trabajo continuo que se desarrolla antes, durante y después del juicio, y que resulta clave para que cualquier procedimiento judicial avance correctamente.
En esta guía explico, paso a paso, las funciones reales de un procurador de los tribunales, con especial atención a lo que hace durante un juicio, que suele ser la fase más visible y a la que más dudas genera.
Las funciones esenciales del procurador
Antes de entrar al detalle por fases, conviene tener clara una idea: el procurador no defiende el contenido del asunto (eso lo hace el abogado), sino que se ocupa de la mecánica procesal. Sus funciones esenciales son:
- Ostentar la representación formal de la parte ante el órgano judicial.
- Presentar, en plazo y forma, todos los escritos del procedimiento.
- Recibir las notificaciones y resoluciones del juzgado y trasladarlas al abogado.
- Asistir a los actos procesales que requieren su presencia.
- Practicar materialmente notificaciones, embargos y otras diligencias.
- Impulsar la ejecución de la sentencia cuando proceda.
Veámoslo ahora por fases.
¿Qué hace un procurador antes de iniciar el procedimiento?
Mucho del trabajo del procurador empieza antes de que se presente la demanda. En esta fase preparatoria sus principales funciones son:
Recibir el encargo. El procurador toma contacto con el abogado director del asunto y con el cliente, revisa la documentación y se informa de las particularidades del caso.
Verificar el poder de representación. Para actuar, el procurador necesita un poder otorgado por el cliente: puede ser un apoderamiento apud acta electrónico (gratuito, a través del Registro Electrónico de Apoderamientos Judiciales) o un poder notarial. Sin él, no puede comparecer en nombre del cliente.
Calcular y gestionar las tasas judiciales. Cuando el procedimiento las requiere, el procurador es quien calcula el importe correspondiente, prepara el modelo correspondiente y gestiona el pago.
Presentar la demanda o el escrito inicial. El procurador es quien lleva la demanda redactada por el abogado al órgano judicial competente, ya sea físicamente o por vía telemática a través de LexNET o la sede electrónica correspondiente (en el País Vasco, Avantius).
Seguir el reparto. Una vez presentada, el procurador hace seguimiento del reparto al juzgado concreto que va a tramitar el asunto.
¿Qué hace un procurador durante el juicio?
Aquí empieza la fase más activa. Una vez admitida la demanda y abierto el procedimiento, el procurador interviene continuamente. Sus funciones durante esta etapa incluyen:
Recibir todas las notificaciones. Las resoluciones del juzgado se notifican al procurador a través del sistema electrónico de la administración de justicia. El procurador las descarga, las lee y las traslada inmediatamente al abogado.
Comunicar al abogado en tiempo real. Cualquier resolución, citación, requerimiento o señalamiento se comunica al abogado para que pueda preparar la respuesta dentro del plazo. Esta comunicación fluida es uno de los pilares de la representación procesal.
Llevar el control de plazos. Cada notificación abre un plazo procesal (de días o meses, según el caso). El procurador agenda esos plazos, los recuerda y se asegura de que se cumplen.
Presentar los escritos redactados por el abogado. Recursos, alegaciones, escritos de prueba, contestaciones, todo lo que firme el abogado lo presenta el procurador en el juzgado, dentro del plazo legal.
Redactar y presentar escritos de trámite. Con el objetivo de dar agilidad al procedimiento.
Asistir a las comparecencias y vistas. El procurador acude a las conciliaciones, audiencias previas, comparecencias de prueba, vistas y demás actos procesales que requieren su presencia. En las vistas civiles ordinarias, su asistencia es necesaria para acreditar la representación.
¿Qué hace un procurador tras la sentencia?
El trabajo del procurador no siempre termina cuando la sentencia deviene firme. Cuando el condenado no cumple con el fallo de la misma, empieza otra fase tan importante como la anterior: la ejecución.
Solicitar la ejecución. Si la sentencia es favorable y la otra parte no cumple voluntariamente, el procurador presenta la demanda de ejecución correspondiente.
Coordinar los embargos. El procurador realiza las averiguaciones patrimoniales necesarias (cuentas bancarias, sueldos, propiedades) y solicita los embargos sobre los bienes localizados.
Llevar el seguimiento de las subastas. Si procede subastar un bien embargado, el procurador hace interviene en el procedimiento de subasta y de la posterior liquidación.
Liquidar las costas. Cuando hay condena en costas, el procurador prepara o supervisa la tasación de costas y reclama su pago.
Mantener la presión procesal hasta el cobro. En muchos asuntos, la fase de ejecución es la más larga y compleja. El trabajo continuado del procurador es lo que asegura que la sentencia se cumple en la práctica.
La diferencia con el trabajo del abogado
Una pregunta frecuente es por qué hacen falta dos profesionales si parece que se solapan. La respuesta es que no se solapan: se complementan.
El abogado decide la estrategia, redacta los argumentos jurídicos, defiende la posición del cliente y argumenta ante el juez. Es responsable del contenido del asunto.
El procurador asume la representación formal, gestiona la tramitación procesal, asegura el cumplimiento de plazos y formalidades, y se ocupa de toda la relación operativa con el juzgado.
En la práctica, ambos profesionales trabajan en equipo: el abogado dirige el caso, el procurador lo tramita.
¿Por qué es importante un procurador con conocimiento local?
Cada partido judicial tiene su propio funcionamiento: edificios, personal, costumbres y plazos efectivos de respuesta. Un procurador que trabaja a diario en un partido judicial concreto:
- Tiene presencia física inmediata en la sede.
- Conoce al personal de las oficinas judiciales.
- Puede resolver incidencias en el día.
- Sabe en qué edificio se ubica cada órgano (en partidos grandes como Bilbao, es imprescindible).
- Mantiene la red de contactos con otros procuradores locales para diligencias urgentes.
- Para un despacho de abogados que lleva un asunto fuera de su provincia, contar con un procurador local es la diferencia entre una tramitación fluida y un procedimiento lleno de incidencias.
En resumen
Un procurador hace mucho más de lo que se ve. Antes del juicio, prepara el procedimiento, gestiona parte de la documentación, como el poder o la posible tasa en el caso de persona jurídica, y presenta la demanda. Durante el juicio, recibe notificaciones, controla plazos, presenta escritos, asiste a comparecencias y practica diligencias. Después del juicio, impulsa la ejecución y persigue el cumplimiento efectivo de la sentencia. Su trabajo es la estructura procesal sobre la que se sostiene el asunto: invisible para muchos, imprescindible para todos.
Si quieres saber qué servicios concretos puede prestarte una procuradora colegiada en Bizkaia, consulta mi catálogo de servicios.